El convento de San Antonio, en Izamal, fue erigido sobre las ruinas de un antiguo centro ceremonial indígena y dedicado a la Virgen de la Concepción. Este convento posee el mayor atrio cerrado de México, cercano en dimensiones al de San Pablo en Roma. Tiene 75 arcos que forman un corredor impresionante de 7,806 metros cuadrados.
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